Hiroshima, 70 años después de la bomba nuclear

En el año 2009 tuvimos la suerte de poder viajar a Japón junto con otros 4 amigos.

Empezamos en Osaka, pero el 5 de agosto cogimos un Shinkansen (tren bala) para ir a Hiroshima, ya que al día siguiente se celebraba el recuerdo a ese fatídico día, la caída de la bomba nuclear.

6 de agosto de 1945. Ese día marcó para siempre la historia de Hiroshima.


El día empezó pronto, ya que la ceremonia empieza a las 08.15h de la mañana, hora en la que se paró el reloj de la ciudad.

Nada más salir del hotel, andando hacia el parque de la paz se nos acercaron unos niños repartiendo flores. Nosotros, al ser de turistas pensamos “ya están pidiendo dinero…” etc etc etc… y al momento nos dimos cuenta que allí no son como nosotros, nos ofrecían esas flores para poder dejarlas en alguno de los monumentos conmemorativos. (Nos quedamos con cara de tontos)

Miles de personas se concentraron en el parque de la paz para escuchar el parlamento, pero como no entendimos nada, al poco rato decidimos entrar en el Hiroshima Peace Memorial Museum y aprovechar que mucha gente estaba fuera.

La entrada cuesta 50 yens. Los yens se pueden comparar con las antiguas pesetas y al euro sale a 0.36€.


Del lugar salimos muy impresionados… Una cosa es oír historias del lugar y de lo que pasó, y otra muy distinta es ver imágenes de bombas y “supervivientes” que al poco tiempo murieron…
Y es que no solo murieron 120.000 civiles, sino que dejaron otros 300.000 heridos gravemente a causa de la radiación.

Sadako Sasaki
MONSTRAVEL Hiroshima

Sadako era una niña japonesa que se convirtió en símbolo de la ciudad y de los movimientos pacifistas.

La bomba cayó cuando apenas tenía 2 años, a una distancia de 1,5 km de su casa. Aparentemente no le afectó y pudo seguir con su vida “con normalidad”. 10 años después le empezaron a salir manchas en la piel  y le detectaron leucemia a causa de la radiación.

Una amiga suya le explicó una historia. Si hacía 1000 grullas de papel, podía pedir un deseo. Se dio cuenta que no podía ser egoísta y pedir eso sólo para ella, así que quería pedir cura para todos y la paz…

No llegó a las 1000 grullas porque murió antes, se quedó en las 644. Sus compañeros de clase completaron las 1000.

Desde ese momento y anualmente, miles de colegiales se reúnen delante del monumento, donde Sadako lleva una grulla dorada, para hacer la entrega de las 1000 grullas de papel.

Nada más por el momento así que… Nos vemos!

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